“A una transeúnte” Baudelaire

A una transeúnte

La calle aturdidora en torno de mí aullaba.
alta, fina, de luto dolor majestuoso,
una mujer pasó que con gesto fastuoso
recogía las blondas que su andar balanceaba.

Ágil y noble, con sus piernas de escultura.
Por mi parte bebí, como un loco crispado
en su pupila, cielo de huracán preñado,
placer mortal y a un tiempo fascinante dulzura.

¡Un relámpago…y noche! Fugitiva beldad
cuya mirada me ha vuelto de golpe renacer.
¿No he de volver a verte sino en la eternidad?

¡Lejos de aquí! ¡O muy tarde! ¡O jamás ha de ser!
Pues donde voy no sabes, yo ignoro adónde huiste.
¡Tú, a quien yo hubiese amado, tú, que lo comprendiste!

Charles Baudelaire.

Este poema es un soneto ya que su estructura se compone de dos cuartetos seguidos de dos tercetos. Se encuentra dentro de la segunda sección del libro “Las flores del mal” llamada Cuadros Parisinos y desarrolla una situación vivida por el yo lírico dentro de la gran ciudad.
Desde un principio el contexto aparece como algo negativo para el protagonista, se animaliza a la calle al decir que “aullaba” y además se destacan las sensaciones auditivas al describirla como “aturdidora”.
En ese ambiente tan impersonal y frío sucede algo diferente e impensado: una mujer pasó y el contacto de sus miradas generó muchas sensaciones en el yo-lírico.
Tanto él como ella venían de situaciones difíciles, lo cual se puede apreciar en la impresión que ella le deja “de luto dolor majestuoso”, “en su pupila cielo de huracán preñado” y en su propia confesión: “cuya mirada me ha hecho de golpe renacer”.
Sin embargo la mayoría de las veces se deja pasar la oportunidad y él mismo acepta que ella ha sido como un relámpago de luz en medio de tanta noche. Luego la pregunta inevitable, ¿se volverían a ver alguna vez? Frente a esto él supone tres posibilidades:

La primera “¡Lejos de aquí!”, llevan caminos divergentes por lo cual después de ese cruce se alejan del punto de encuentro. Si fuera posible verse sería en otro lugar, pero no allí, no la misma situación.
La segunda posibilidad “¡O muy tarde!”. Ese era el momento perfecto, los dos coincidían en tristezas y en la esperanza de encontrar algo en el otro, pero no se animaron detenerse. Después podría ser tarde, es muy difícil coincidir en el mismo momento de vida que la otra persona, hay tantos imponderables, cada uno seguiría su vida.
La última opción es quizá la más probable dadas las circunstancias: “¡O jamás ha de ser!”. Él supone que ella huyó de la oportunidad de comenzar algo nuevo, y no podrían buscarse ya que no saben nada del otro.
En los últimos versos el yo-lírico es muy prudente ya que ve a esa mujer como alguien a quien hubiese podido amar si hubiera tenido más tiempo para conocerla. Decir que la amó sería precipitado y falso ya que solo se cruzaron una vez. Ese sentimiento también explica el título, el hecho de haberle escrito un poema a alguien de la calle, el haber pensado en ella después de ese momento.
En la gran ciudad se presentan oportunidades pero la mayoría de ellas no se concretan, cada persona está encerrada en su mundo y el miedo a arriesgarse hace que muchas veces se dejen pasar…

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3 respuestas a “A una transeúnte” Baudelaire

  1. Maximiliano Kosaczenko dijo:

    Poemaso!

  2. maría dijo:

    MUCHAS GRACIAS, UN ANÁLISIS MUY ACERTADO

  3. Mati dijo:

    BUEN APORTE ;)

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