RECOMENDACIÓN DE BLOG LITERARIO

Este Blog llamado “Mundos Literarios” fue creado por mí para un curso de Literatura Universal en 2010. Me alegra mucho ver que aún hoy, a pesar de que no he seguido publicando cosas, sigue teniendo visitas todos los días.

Para quienes tienen interés por la LITERATURA o están estudiando y necesitan materiales o información confiable, les paso la dirección de mi nuevo Blog el cual está más actualizado y completo y donde publico periódicamente nuevos temas! http://fierrosmagicos.blogspot.com

ESPERO QUE LES SEAN DE UTILIDAD!

GRACIAS POR LEERME :)

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Pruebassss

Bueno, a la distancia venimos llegando al final del año. Les comento que ya he mandado las propuestas de prueba tanto para 5to como para 6to y ya hablé con la prof. suplente para explicarle cuál es el criterio que usé. Según lo que hablamos, la idea es que yo las voy a corregir siempre y cuando me las puedan hacer llegar a Paysandú.
Próximamente ya tendrán las clases de apoyo donde básicamente repasarán lo que hemos trabajado en clase y sobre todo lo que tienen en el cuaderno ya que siempre falta alguna cosita o hay algún esquema que a la distancia no recuerdan bien qué explicación tenía. Yo igual estoy a las órdenes para que me consulten ya sea por acá o por el faceb.

PRUEBAS FINALES 6TO AÑO

Bueno, la prueba que pensé para terminar el año se ajusta en general a los trabajos que hemos hecho en cuanto a los procedimientos. Va a constar de un tema para desarrollar el cual va a estar relacionado con la Unidad Narrativa del Siglo XX para el cual tendrán que estudiar todo lo que tiene que ver con información (siglo XX, Existencialismo, Ciencia Ficción) y los análisis tanto de “La última noche del mundo” de Ray Bradbury así como también el del cuento que ustedes eligieron posteriormente para trabajar. Como siempre no se va a tratar de repetir exactamente lo que ya tienen en el cuaderno sino que la idea es poder usar ese material para desarrollar un tema que van a conocer en el momento de la Prueba. Van a poder tener los cuentos porque me interesa que intercalen algunas citas relacionadas, con el mínimo de anotaciones, quiero decir puede tener alguna explicación o aclaración de palabras o subrayado pero no más que eso.
También va a haber una segunda pregunta de información mucho más concreta donde van a trabajar con un breve ejemplo en relación a las Vanguardias del siglo XX. La idea del ejemplo es que les sirva para explicar la información, cada uno verá en qué medida lo puede usar. Quiero decir que no es un análisis detallado de ese ejemplo (aunque se puede hacer) sino más bien usarlo para ejemplificar, valga la redundancia. Esto es todo.

Por último quiero decirles que entiendo que el período de Pruebas es estresante y que todos tienen ganas de salir de eso y que ya lleguen las vacaciones, pero también  quiero que piensen que este es el último trabajo que van a hacer en la clase de Literatura y que es el cierre a un año entero de trabajo, (en algunos casos dos y hasta tres años!) y que lo que yo quiero es que puedan volcar en él no sólo sus conocimientos sino también toda su creatividad, sus sentimientos, sus impresiones y sobre todo su visión de las cosas para que lo que hagan sea personal y único. A la vez también es el último trabajo que yo voy a corregir de ustedes y saben que quiero que se luzcan y que realmente sea un cierre de etapa inmejorable, más allá de la nota que en definitiva es un número. Les deseo lo mejor a todos!! Besos!!

PRUEBAS 5TO AÑO

Bueno, en cuanto a la prueba de ustedes, la estructura es parecida a la de 6to y a la Primera Prueba en el sentido de que también es un tema a desarrollar y una pregunta de Información.
En este caso, más allá de que puedan ver algo de Shakespeare en estos días que quedan de clase, las Unidades para la prueba son: La Divina Comedia y El Quijote. A la primera la desarrollamos con más tiempo y detenimiento por lo cual el tema a desarrollar va a ser sobre esta. Para eso van a tener que estudiar todo lo trabajado de Divina Comedia, es decir: Edad Media, Pecados Capitales, Amor Cortés y Dolce Stil, información general… así como los textos de la obra trabajados (Canto I, III y V del infierno). En el momento de la prueba ustedes van a tener un tema para desarrollar para el cual van a poder usar información de cualquiera de los cantos según el enfoque que le den. Recalco que no se trata de una repetición de los análisis que ya hicimos en clase sino de poder construir un tema a partir de ellos, algunas cosas le servirán y otras no.
La pregunta de información va a estar relacionada con la unidad de El Quijote y va a ser bastante concreta.
Bueno, hechas las explicaciones, también les deseo una buena prueba y que realmente sea un buen final para este año de trabajo. Ya veremos el año que viene si nos toca estar juntos de nuevo y continuar con esto que hemos empezado. Besos a todos.

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Julio Cortázar..

Este es el último tema con el que cerraríamos el curso. Ya hemos visto a Julio Cortázar a principio de año en la prueba diagnóstica con su texto “Hay que ser realmente idiota” e hicimos un panorama general del estilo tan particular de este autor argentino perteneciente al Boom Literario. Su obra es muy amplia, abarca cuentos, poemas, novelas y relatos de tipo ensayístico, y muy recomendable ya que su ironía y la forma “inocente” de decir las cosas que tiene son únicas. Como último texto del año yo elegí este cuento llamadp “Cambio de Luces”, cuando lo lean se van a encontrar con que la forma de armar el discurso mezcla distintos estilos y voces lo que dificulta un poco la lectura en voz alta. El tema principal gira en torno a las relaciones humanas y las dificultades que se van presentando sin que a veces uno se dé cuenta hasta desembocar en qué es realmente la infidelidad… Yo me conformo con que lo lean como cierre final a todo lo que hemos trabajado, y quién sabe… en una de esas… terminan por ser lectores de Cortázar y van descubriendo que el mundo siempre se puede ver de una forma diferente…

Cambio de Luces


Esos jueves al caer la noche cuando Lemos me llamaba después del ensayo en Radio Belgrano y entre dos cinzanos los proyectos de nuevas piezas, tener que escuchárselos con tantas ganas de irme a la calle y olvidarme del radioteatro por dos o tres siglos, pero Lemos era el autor de moda y me pagaba bien para lo poco que yo tenía que hacer en sus programas, papeles más bien secundarios y en general antipáticos. Tenés la voz que conviene, decía amablemente Lemos, el radioescucha te escucha y te odia, no hace falta que traiciones a nadie o que mates a tu mamá con estricnina, vos abrís la boca y ahí nomás media Argentina quisiera romperte el alma a fuego lento.
No Luciana, precisamente el día en que nuestro galán Jorge Fuentes al término de Rosas de ignominia recibía dos canastas de cartas de amor y un corderito blanco mandado por una estanciera romántica del lado de Tandil, el petiso Mazza me entregó el primer sobre lila de Luciana. Acostumbrado a la nada en tantas de sus formas, me lo guardé en el bolsillo antes de irme al café (teníamos una semana de descanso después del triunfo de Rosas y el comienzo de Pájaro en la tormenta) y solamente en el segundo martini con Juárez Celman y Olive me subió al recuerdo el color del sobre y me di cuenta de que no había leído la carta; no quise delante de ellos porque los aburridos buscan tema y un sobre lila es una mina de oro, esperé a llegar a mi departamento donde la gata por lo menos no se fijaba en esas cosas, le di su leche y su ración de arrumacos, conocí a Luciana.
No necesito ver una foto de usted, decía Luciana, no me importa que Sintonía y Antena publiquen fotos de Míguez y de Jorge Fuentes pero nunca de usted, no me importa porque tengo su voz, y tampoco me importa que digan que es antipático y villano, no me importa que sus papeles engañen a todo el mundo, al contrario, porque me hago la ilusión de ser la sola que sabe la verdad: usted sufre cuando interpreta esos papeles, usted pone su talento pero yo siento que no está ahí de veras como Míguez o Raquelita Bailey, usted es tan diferente del príncipe cruel de Rosas de ignominia. Creyendo que odian al príncipe lo odian a usted, la gente confunde y ya me di cuenta con mi tía Poli y otras personas el año pasado cuando usted era Vassilis, el contrabandista asesino. Esta tarde me he sentido un poco sola y he querido decirle esto, tal vez no soy la única que se lo ha dicho y de alguna manera lo deseo por usted, que se sepa acompañado a pesar de todo, pero al mismo tiempo me gustaría ser la única que sabe pasar al otro lado de sus papeles y de su voz, que está segura de conocerlo de veras y de admirarlo más que a los que tienen los papeles fáciles. Es como con Shakespeare, nunca se lo he dicho a nadie, pero cuando usted hizo el papel, Yago me gustó más que Otelo. No se crea obligado a contestarme, pongo mi dirección por si realmente quiere hacerlo, pero si no lo hace yo me sentiré lo mismo feliz de haberle escrito todo esto.
Caía la noche, la letra era liviana y fluida, la gata se había dormido después de jugar con el sobre lila en el almohadón del sofá. Desde la irreversible ausencia de Bruna ya no se cenaba en mi departamento, las latas nos bastaban a la gata y a mí, y a mí especialmente el coñac y la pipa. En los días de descanso (después tendría que trabajar el papel de Pájaro en la tormenta) releí la carta de Luciana sin intención de contestarla porque en ese terreno un actor, aunque solamente reciba una carta cada tres años, estimada Luciana, le contesté antes de irme al cine el viernes por la noche, me conmueven sus palabras y ésta no es una frase de cortesía. Claro que no lo era, escribí como si esa mujer que imaginaba más bien chiquita y triste y de pelo castaño con ojos claros estuviera sentada ahí y yo le dijera que me conmovían sus palabras. El resto salió más convencional porque no encontraba qué decirle después de la verdad, todo se quedaba en un relleno de papel, dos o tres frases de simpatía y gratitud, su amigo Tito Balcárcel. Pero había otra verdad en la posdata: Me alegro de que me haya dado su dirección, hubiera sido triste no poder decirle lo que siento.
A nadie le gusta confesarlo, cuando no se trabaja uno termina por aburrirse un poco, al menos alguien como yo. De muchacho tenía bastantes aventuras sentimentales, en las horas libres podía recorrer el espinel y casi siempre había pesca, pero después vino Bruna y eso duró cuatro años, a los treinta y cinco la vida en Buenos Aires empieza a desteñirse y parece que se achicara, al menos para alguien que vive solo con una gata y no es gran lector ni amigo de caminar mucho. No que me sienta viejo, al contrario; más bien parecería que son los demás, las cosas mismas que envejecen y se agrietan; por eso a lo mejor preferir las tardes en el departamento, ensayar Pájaro en la tormenta a solas con la gata mirándome, vengarme de esos papeles ingratos llevándolos a la perfección, haciéndolos míos y no de Lemos, transformando las frases más simples en un juego de espejos que multiplica lo peligroso y fascinante del personaje. Y así a la hora de leer el papel en la radio todo estaba previsto, cada coma y cada inflexión de la voz, graduando los caminos del odio (otra vez era uno de esos personajes con algunos aspectos perdonables pero cayendo poco a poco en la infamia hasta un epílogo de persecución al borde de un precipicio y salto final con gran contento de radioescuchas). Cuando entre dos mates encontré la carta de Luciana olvidada en el estante de las revistas y la releí de puro aburrido, pasó que de nuevo la vi, siempre he sido visual y fabrico fácil cualquier cosa, de entrada Luciana se me había dado más bien chiquita y de mi edad o por ahí, sobre todo con ojos claros y como transparentes, y de nuevo la imaginé así, volví a verla como pensativa antes de escribirme cada frase y después decidiéndose. De una cosa estaba seguro, Luciana no era mujer de borradores, seguro que había dudado antes de escribirme, pero después escuchándome enRosas de ignominia le habían ido viniendo las frases, se sentía que la carta era espontánea y a la vez -acaso por el papel lila- dándome la sensación de un licor que ha dormido largamente en su frasco.
Hasta su casa imaginé con sólo entornar los ojos, su casa debía ser de esas con patio cubierto o por lo menos galería con plantas, cada vez que pensaba en Luciana la veía en el mismo lugar, la galería desplazando finalmente el patio, una galería cerrada con claraboyas de vidrios de colores y mamparas que dejaban pasar la luz agrisándola, Luciana sentada en un sillón de mimbre y escribiéndome usted es muy diferente del príncipe cruel de Rosas de ignominia, llevándose la lapicera a la boca antes de seguir, nadie lo sabe porque tiene tanto talento que la gente lo odia, el pelo castaño como envuelto por una luz de vieja fotografía, ese aire ceniciento y a la vez nítido de la galería cerrada, me gustaría ser la única que sabe pasar al otro lado de sus papeles y de su voz.
La víspera de la primera tanda de Pájaro hubo que comer con Lemos y los otros, se ensayaron algunas escenas de esas que Lemos llamaba clave y nosotros clavo, choque de temperamentos y andanadas dramáticas, Raquelita Bailey muy bien en el papel de Josefina, la altanera muchacha que lentamente yo envolvería en mi consabida telaraña de maldades para las que Lemos no tenía límites. Los otros calzaban justo en sus papeles, total maldita la diferencia entre ésa y las dieciocho radionovelas que ya llevábamos actuadas. Si me acuerdo del ensayo es porque el petiso Mazza me trajo la segunda carta de Luciana y esa vez sentí ganas de leerla enseguida y me fui un rato al baño mientras Angelita y Jorge Fuentes se juraban amor eterno en un baile de Gimnasia y Esgrima, esos escenarios de Lemos que desencadenaban el entusiasmo de los habitués y daban más fuerza a las identificaciones psicológicas con los personajes, por lo menos según Lemos y Freud.
Le acepté la simple, linda invitación a conocerla en una confitería de Almagro. Había el detalle monótono del reconocimiento, ella de rojo y yo llevando el diario doblado en cuatro, no podía ser de otro modo y el resto era Luciana escribiéndome de nuevo en la galería cubierta, sola con su madre o tal vez su padre, desde el principio yo había visto un viejo con ella en una casa para una familia más grande y ahora llena de huecos donde habitaba la melancolía de la madre por otra hija muerta o ausente, porque acaso la muerte había pasado por la casa no hacía mucho, y si usted no quiere o no puede yo sabré comprender, no me corresponde tomar la iniciativa pero también sé -lo había subrayado sin énfasis- que alguien como usted está por encima de muchas cosas. Y agregaba algo que yo no había pensado y que me encantó, usted no me conoce salvo esa otra carta, pero yo hace tres años que vivo su vida, lo siento como es de veras en cada personaje nuevo, lo arranco del teatro y usted es siempre el mismo para mí cuando ya no tiene el antifaz de su papel. (Esa segunda carta se me perdió, pero las frases eran así, decían eso; recuerdo en cambio que la primera carta la guardé en un libro de Moravia que estaba leyendo, seguro que sigue ahí en la biblioteca).
Si se lo hubiera contado a Lemos le habría dado una idea para otra pieza, clavado que el encuentro se cumplía después de algunas alternativas de suspenso y entonces el muchacho descubría que Luciana era idéntica a lo que había imaginado, prueba de cómo el amor se adelanta al amor y la vista a la vista, teorías que siempre funcionaban bien en Radio Belgrano. Pero Luciana era una mujer de más de treinta años, llevados eso sí con todas las de la ley, bastante menos menuda que la mujer de las cartas en la galería, y con un precioso pelo negro que vivía como por su cuenta cuando movía la cabeza. De la cara de Luciana yo no me había hecho una imagen precisa salvo los ojos claros y la tristeza; los que ahora me recibieron sonriéndome eran marrones y nada tristes bajo ese pelo movedizo. Que le gustara el whisky me pareció simpático, por el lado de Lemos casi todos los encuentros románticos empezaban con té (y con Bruna había sido café con leche en un vagón de ferrocarril). No se disculpó por la invitación, y yo que a veces sobreactúo porque en el fondo no creo demasiado en nada de lo que me sucede, me sentí muy natural y el whisky por una vez no era falsificado. De veras, lo pasamos muy bien y fue como si nos hubieran presentado por casualidad y sin sobreentendidos, como empiezan las buenas relaciones en que nadie tiene nada que exhibir o que disimular; era lógico que se hablara sobre todo de mí porque yo era el conocido y ella solamente dos cartas y Luciana, por eso sin parecer vanidoso la dejé que me recordara en tantas novelas radiales, aquella en que me mataban torturándome, la de los obreros sepultados en la mina, algunos otros papeles. Poco a poco yo le iba ajustando la cara y la voz, desprendiéndome con trabajo de las cartas, de la galería cerrada y el sillón de mimbre; antes de separarnos me enteré de que vivía en un departamento bastante chico en planta baja y con su tía Poli que allá por los años treinta había tocado el piano en Pergamino. También Luciana hacía sus ajustes como siempre en esas relaciones de gallo ciego, casi al final me dijo que me había imaginado más alto, con pelo crespo y ojos grises; lo del pelo crespo me sobresaltó porque en ninguno de mis papeles yo me había sentido a mí mismo con pelo crespo, pero acaso su idea era como una suma, un amontonamiento de todas las canalladas y las traiciones de las piezas de Lemos. Se lo comenté en broma y Luciana dijo que no, los personajes los había visto tal como Lemos los pintaba pero al mismo tiempo era capaz de ignorarlos, de hermosamente quedarse sólo conmigo, con mi voz y vaya a saber por qué con una imagen de alguien más alto, de alguien con el pelo crespo.
Si Bruna hubiera estado aún en mi vida no creo que me hubiera enamorado de Luciana; su ausencia era todavía demasiado presente, un hueco en el aire que Luciana empezó a llenar sin saberlo, probablemente sin esperarlo. En ella en cambio todo fue más rápido, fue pasar de mi voz a ese otro Tito Balcárcel de pelo lacio y menos personalidad que los monstruos de Lemos; todas esas operaciones duraron apenas un mes, se cumplieron en dos encuentros en cafés, un tercero en mi departamento, la gata aceptó el perfume y la piel de Luciana, se le durmió en la falda, no pareció de acuerdo con un anochecer en que de golpe estuvo de más, en que debió saltar maullando al suelo. La tía Poli se fue a vivir a Pergamino con una hermana, su misión estaba cumplida y Luciana se mudó a mi casa esa semana; cuando la ayudé a preparar sus cosas me dolió la falta de la galería cubierta, de la luz cenicienta, sabía que no las iba a encontrar y sin embargo había algo como una carencia, una imperfección. La tarde de la mudanza la tía Poli me contó dulcemente la módica saga de la familia, la infancia de Luciana, el novio aspirado para siempre por una oferta de frigoríficos de Chicago, el matrimonio con un hotelero de Primera Junta y la ruptura seis años atrás, cosas que yo había sabido por Luciana pero de otra manera, como si ella no hubiera hablado verdaderamente de sí misma ahora que parecía empezar a vivir por cuenta de otro presente, de mi cuerpo contra el suyo, los platitos de leche a la gata, el cine a cada rato, el amor.
Me acuerdo que fue más o menos en la época de Sangre en las espigas cuando le pedí a Luciana que se aclarara el pelo. Al principio le pareció un capricho de actor, si querés me compro una peluca, me dijo riéndose, y de paso a vos te quedaría tan bien una con el pelo crespo, ya que estamos. Pero cuando insistí unos días después, dijo que bueno, total lo mismo le daba el pelo negro o castaño, fue casi como si se diera cuenta de que en mí ese cambio no tenía nada que ver con mis manías de actor sino con otras cosas, una galería cubierta, un sillón de mimbre. No tuve que pedírselo otra vez, me gustó que lo hubiera hecho por mí y se lo dije tantas veces mientras nos amábamos, mientras me perdía en su pelo y sus senos y me dejaba resbalar con ella a otro largo sueño boca a boca. (Tal vez a la mañana siguiente, o fue antes de salir de compras, no lo tengo claro, le junté el pelo con las dos manos y se lo até en la nuca, le aseguré que le quedaba mejor así. Ella se miró en el espejo y no dijo nada, aunque sentí que no estaba de acuerdo y que tenía razón, no era mujer para recogerse él pelo, imposible negar que le quedaba mejor cuando lo llevaba suelto antes de aclarárselo, pero no se lo dije porque me gustaba verla así, verla mejor que aquella tarde cuando había entrado por primera vez en la confitería).
Nunca me había gustado escucharme actuando, hacía mi trabajo y basta, los colegas se extrañaban de esa falta de vanidad que en ellos era tan visible; debían pensar, acaso con razón, que la naturaleza de mis papeles no me inducía demasiado a recordarlos, y por eso Lemos me miró levantando las cejas cuando le pedí los discos de archivo de Rosas de ignominia, me preguntó para qué lo quería y le contesté cualquier cosa, problemas de dicción que me interesaba superar o algo así. Cuando llegué con el álbum de discos, Luciana se sorprendió también un poco porque yo no le hablaba nunca de mi trabajo, era ella que cada tanto me daba sus impresiones, me escuchaba por las tardes con la gata en la falda. Repetí lo que le había dicho a Lemos pero en vez de escuchar las grabaciones en otro cuarto traje el tocadiscos al salón y le pedí a Luciana que se quedara un rato conmigo, yo mismo preparé el té y arreglé las luces para que estuviera cómoda. Por qué cambiás de lugar esa lámpara, dijo Luciana, queda bien ahí. Quedaba bien como objeto pero echaba una luz cruda y caliente sobre el sofá donde se sentaba Luciana, era mejor que sólo le llegara la penumbra de la tarde desde la ventana, una luz un poco cenicienta que se envolvía en su pelo, en sus manos ocupándose del té. Me mimás demasiado, dijo Luciana, todo para mí y vos ahí en un rincón sin siquiera sentarte.
Desde luego puse solamente algunos pasajes de Rosas, el tiempo de dos tazas de té, de un cigarrillo. Me hacía bien mirar a Luciana atenta al drama, alzando a veces la cabeza cuando reconocía mi voz y sonriéndome como si no le importara saber que el miserable cuñado de la pobre Carmencita comenzaba sus intrigas para quedarse con la fortuna de los Pardo, y que la siniestra tarea continuaría a lo largo de tantos episodios hasta el inevitable triunfo del amor y la justicia según Lemos. En mi rincón (había aceptado una taza de té a su lado pero después había vuelto al fondo del salón como si desde ahí se escuchara mejor) me sentía bien, reencontraba por un momento algo que me había estado faltando; hubiera querido que todo eso se prolongara, que la luz del anochecer siguiera pareciéndose a la de la galería cubierta. No podía ser, claro, y corté el tocadiscos y salimos juntos al balcón después que Luciana hubo devuelto la lámpara a su sitio porque realmente quedaba mal allí donde yo la había corrido. ¿Te sirvió de algo escucharte?, me preguntó acariciándome una mano. Sí, de mucho, hablé de problemas de respiración, de vocales, cualquier cosa que ella aceptaba con respeto; lo único que no le dije fue que en ese momento perfecto sólo había faltado el sillón de mimbre y quizá también que ella hubiera estado triste, como alguien que mira el vacío antes de continuar el párrafo de una carta.
Estábamos llegando al final de Sangre en las espigas, tres semanas más y me darían vacaciones. Al volver de la radio encontraba a Luciana leyendo o jugando con la gata en el sillón que le había regalado para su cumpleaños junto con la mesa de mimbre que hacía juego. No tiene nada que ver con este ambiente, había dicho Luciana entre divertida y perpleja, pero si a vos te gustan a mí también, es un lindo juego y tan cómodo. Vas a estar mejor en él si tenés que escribir cartas, le dije. Sí, admitió Luciana, justamente estoy en deuda con tía Poli, pobrecita. Como por la tarde tenía poca luz en el sillón (no creo que se hubiera dado cuenta de que yo había cambiado la bombilla de la lámpara) acabó por poner la mesita y el sillón cerca de la ventana para tejer o mirar las revistas, y tal vez fue en esos días de otoño, o un poco después, que una tarde me quedé mucho tiempo a su lado, la besé largamente y le dije que nunca la había querido tanto como en ese momento, tal como la estaba viendo, como hubiera querido verla siempre. Ella no dijo nada, sus manos andaban por mi pelo despeinándome, su cabeza se volcó sobre mi hombro y se estuvo quieta, como ausente.¿Por qué esperar otra cosa de Luciana, así al filo del atardecer? Ella era como los sobres lila, como las simples, casi tímidas frases de sus cartas. A partir de ahora me costaría imaginar que la había conocido en una confitería, que su pelo negro suelto había ondulado como un látigo en el momento de saludarme, de vencer la primera confusión del encuentro. En la memoria de mi amor estaba la galería cubierta, la silueta en un sillón de mimbre distanciándola de la imagen más alta y vital que de mañana andaba por la casa o jugaba con la gata, esa imagen que al atardecer entraría una y otra vez en lo que yo había querido, en lo que me hacía amarla tanto.
Decírselo, quizá. No tuve tiempo, pienso que vacilé porque prefería guardarla así, la plenitud era tan grande que no quería pensar en su vago silencio, en una distracción que no le había conocido antes, en una manera de mirarme por momentos como si buscara, algo, un aletazo de mirada devuelta enseguida a lo inmediato, a la gata o a un libro. También eso entraba en mi manera de preferirla, era el clima melancólico de la galería cubierta, de los sobres lila. Sé que en algún despertar en la alta noche, mirándola dormir contra mí, sentí que había llegado el tiempo de decírselo, de volverla definitivamente mía por una aceptación total de mi lenta telaraña enamorada. No lo hice porque Luciana dormía, porque Luciana estaba despierta, porque ese martes íbamos al cine, porque estábamos buscando un auto para las vacaciones, porque la vida venía a grandes pantallazos antes y después de los atardeceres en que la luz cenicienta parecía condensar su perfección en la pausa del sillón de mimbre. Que me hablara tan poco ahora, que a veces volviera a mirarme como buscando alguna cosa perdida, retardaban en mí la oscura necesidad de confiarle la verdad, de explicarle por fin el pelo castaño, la luz de la galería. No tuve tiempo, un azar de horarios cambiados me llevó al centro un fin de mañana, la vi salir de un hotel, no la reconocí al reconocerla, no comprendí al comprender que salía apretando el brazo de un hombre más alto que yo, un hombre que se inclinaba un poco para besarla en la oreja, para frotar su pelo crespo contra el pelo castaño de Luciana.

Julio Cortazar
De Alguien que anda por ahí
Cortázar, Julio; Cuentos completos 2, Buenos Aires, Alfaguara, 1996

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Poemas….

Lo último que estábamos trabajando era la unidad llamada “Poesía Iberoamericana”, para esto leímos o estábamos por leer (según los grupos) poemas de Pablo Neruda y Pedro Salinas. La idea de esto no era analizar completamente un poema, sino poder ver temáticas generales ya que si bien los dos autores hablan del amor, tienen distintos matices. Después de leer los poemas, les agregué un material llamado “Fragmentos de un discurso amoroso” donde aparecen distintas figuras que se repiten en las historias de amor para que puedan elegir algunas y reconocerlas en los poemas. Esto estaba planteado para hacerlo en clase y hacer una puesta en común para intercambiar distintas ideas sobre el tema.
Ahora estamos en circunstancias especiales y hemos perdido muchas clases, si tienen una suplente seguirán con estas líneas de trabajo así que (aunque no es algo obligatorio en este momento) pueden ir haciéndolo para estar preparados y además es un tema interesante que a todos les llega de una u otra manera…

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“Fragmentos de un discurso amoroso”

Síntesis de este libro de Roland Barthes, el cual se centra en las distintas figuras que aparecen en el amor. Vamos a aplicarlas a los poemas de Pablo Neruda y Pedro Salinas, en cuanto a “Discurso de amor”

La necesidad de este libro se concentra en la consideración siguiente: el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas (¿quién lo sabe?), pero al que nadie sostiene; está completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado, o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino también de los mecanismos (ciencias, conocimientos, artes)…

FIGURAS:
Dis-cursus es, originalmente, la acción de correr aquí y allá, son idas y venidas, “andanzas”, “intrigas”. En su mente, el enamorado, no cesa en efecto de correr, de emprender nuevas andanzas y de intrigar contra sí mismo. Su discurso no existe jamás sino por arrebatos del lenguaje, que le sobrevienen del capricho de circunstancias ínfimas, aleatorias.
Se puede llamar a estos retazos de discurso FIGURAS. El enamorado es presa de sus figuras. La figura está circunscripta (como un signo) y es memorable como una imagen o un cuento. Una figura se funda si al menos alguien puede decir que efectivamente la reconoce.

ABISMARSE: ataque de anonadamiento que se apodera del sujeto amoroso por desesperación o plenitud.
ABRAZO: El gesto del abrazo amoroso parece cumplir, por un momento, para el sujeto, el sueño de unión total con el ser amado. Todo está suspendido, el tiempo, la ley, la prohibición, nada se agota, nada se quiere, porque todos los deseos están al fin colmados. La lógica del deseo sexual se pone en marcha, se pasa del abrazo afectuoso al abrazo sensual.
AFIRMACIÓN: Contra viento y marea, el sujeto afirma el amor como valor. A pesar de las dudas, de las desesperaciones, de las ganas de querer salirse de esa historia, el sujeto no deja de afirmar su existencia. A pesar de conocer argumentos que lo nieguen. Contradictoriamente es feliz e infeliz, triunfa y fracasa. ¿Cómo evaluar la viabilidad en el amor?
ANGUSTIA: El sujeto amoroso, a merced de tal o cual contingencia, se siente asaltado por el miedo a un peligro, a una herida, a un abandono, a un cambio, sentimiento que expresa con el nombre de “angustia”.
ATOPOS: El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como “atopo”, es decir como inclasificable, de una originalidad incesantemente imprevisible.
AUSENCIA: Todo episodio del lenguaje que pone en escena la ausencia del ser amado se tiende a transformar en una prueba de abandono. “Es el otro que parte, soy yo quien me quedo”. El otro se encuentra en estado de perpetua partida, yo espero, amo, sufro. Termino pensando “soy menos amado de lo que amo”.
CATÁSTROFE: Crisis violenta en cuyo transcurso el sujeto, al experimentar la situación amorosa como un conflicto definitivo, como una trampa de la que no podrá jamás salir, se dedica a una destrucción total de sí mismo. Hay dos tipos de desesperación: la lenta (se resigna paulatinamente) y la violenta (bruscamente reacciona contra sí mismo). “Me he proyectado en el otro con tal fuerza que, cuando me falta, no puedo recuperarme: estoy perdido para siempre”.
CELOS: Sentimiento que nace del amor y que es producido por la creencia de que la persona amada prefiere a otro. Cuando uno ama exige exclusividad. Al estar celoso se sufre en varios planos: sufre por estar celoso, por reprocharse que lo está y porque teme que sus celos hieran al otro.
COMPASIÓN: El sujeto experimenta un sentimiento de compasión violenta con respecto al ser amado cada vez que lo ve, lo siente o lo sabe desdichado por cualquier razón ajena a la relación en sí. Estoy conmovido, angustiado porque es horrible ver sufrir al ser amado, pero a la vez no dejo de estar ajeno a esa desdicha. Si el otro sufre por algo ajeno a mí, es porque no soy lo suficientemente importante para él. Siendo desgraciado por sí mismo, el otro me abandona.
COMPRENDER: Al percibir el amor como un nudo de razones inexplicables el sujeto desea comprender lo que siente y lo que le pasa.
CONTACTOS: La figura se refiere a todo discurso interior que surge por un contacto furtivo con el cuerpo del ser deseado.
CUERPO: Todo pensamiento, toda emoción, todo interés suscitados en el sujeto amoroso por el cuerpo amado. La piel, los ojos, la voz, todo en el otro despierta interés.
DECLARACIÓN: Propensión del sujeto amoroso a conversar abundantemente, con una emoción contenida, con el ser amado, acerca de su amor, de él, de sí mismo, de ellos, de la relación amorosa. Nadie tiene deseos de hablar de amor si no es por alguien.
DEMONIOS: A veces el sujeto amoroso se deja llevar por un discurso que lo impulsa a herirse a sí mismo y a expulsarse del paraíso en que se encontraba dentro de la relación amorosa. Una fuerza me arrastra a hacerme mal a mí mismo, el lenguaje actúa como bola de nieve, me obligo a pensar en imágenes de abandono y dolor, de humillación. El desasosiego se apodera del sujeto.
DEPENDENCIA: Figura en la que la opinión del sujeto se ve condicionado por su amada. Es una mecánica de vasallaje amoroso ya que al otro se le asigna un hábitat superior, un Olimpo donde todo se decide y desciende hacia mí.
DESOLLADO: Sensibilidad especial del sujeto amoroso que lo hace vulnerable a las heridas.
DOLIDO: Imaginándose sin vida, el sujeto amoroso ve la vida del ser amado continuar como si nada hubiera ocurrido.
DRAMA: el sujeto que ama se siente inmerso en su propia novela de amor.
ENCUENTRO: La figura remite al tiempo feliz anterior al comienzo de las dificultades de la relación amorosa. En el encuentro me maravillo de haber encontrado a alguien que, mediante pinceladas sucesivas y logradas una vez tras otra, sin desfallecimientos, acabe el cuadro de mi fantasma.
ESCENA: La figura se refiere a toda “escena” como intercambio de cuestionamientos recíprocos. Cada uno a su turno dice sus argumentos queriendo quedarse cada uno con la última palabra. Ninguna escena tiene un sentido, ninguna progresa hacia el esclarecimiento de nada.
ESPERA: Tumulto de angustia suscitado por la espera del ser amado, sometida a la posibilidad de pequeños retrasos. Espera más que una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Mientras no llega, todo es un pequeño duelo, no hay sentido de las proporciones.
FALTAS: En determinadas circunstancias cotidianas el sujeto siente haber cometido una falta contra el ser amado y experimenta culpabilidad.
FASTIDIO: Sentimiento de celos tenue que se apodera del sujeto amoroso cuando ve el interés del ser amado captado y desviado por otra personas, objetos u ocupaciones que actúan a sus ojos como rivales secundarios.
FIESTA: Forma en que el sujeto reacciona ante el encuentro del ser amado. La presencia es la suma de todos los placeres, una plenitud de satisfacciones.
IDENTIFICACIÓN: El sujeto se identifica dolorosamente con cualquier persona o personaje que ocupe en una estructura amorosa la misma posición que él.
IMAGEN: En el campo amoroso, las más vivas heridas provienen más de lo que se ve que de lo que se sabe. En la imagen el yo no está en escena, es espectador y eso le provoca dolor. “La imagen es aquello de lo que estoy excluido”.
INCOGNOSCIBLE: Esfuerzo del sujeto por conocer y comprender al ser amado “en sí” independientemente de la relación. Po una parte creo conocer al otro mejor que cualquiera y se lo digo, pero a la vez muchas veces me parece misterioso e impenetrable, ajeno a mí. “No llego a conocerte” quiere decir en realidad “No sabré jamás lo que piensas realmente de mí”.
INFORMANTE: Figura amistosa que parece, sin embargo, tener la función de herir constantemente al sujeto amoroso, entregándole, como si tal cosa, informaciones sobre el ser amado con el efecto de perturbar la imagen que se tiene de él. El informante ingenuo o perverso tiene un papel negativo. Cualquier cosa que diga es dolorosa.
LLANTO: Expresión de emociones con las que el sujeto busca causar un efecto en el ser amado para presionarlo. Llora para mostrar que su dolor no es una ilusión.
MAGIA: Consultas, pequeños ritos, secretos, supersticiones que el sujeto integra en su relación amorosa sea cual sea la cultura a la que pertenece. Todo el tiempo se busca interrogar al destino, probar el amor y alimentar las expectativas.
MUTISMO: El sujeto amoroso se angustia de que el ser amado responda escasamente o no responda a las palabras que le dirige. El silencio del otro, lastima.
NUBES: Sentido y uso del ensombrecimiento de humor que se apodera repentinamente del sujeto amoroso por circunstancias variables. Estas nubes implican la molestia sutil por algo, la carencia.
OCULTAR: Una vez confesado el amor, el sujeto se pregunta en qué medida debe ocultarle las perturbaciones de su pasión: sus deseos, sus desamparos, sus excesos. Está preso de un doble discurso, sufre o teme pero no quiere expresarlo por temor a dejar en evidencia sus paranoias. “Le impongo a mi pasión la máscara de la discreción”.
RAPTO: Episodio en el cual el sujeto se encuentra capturado, “raptado” por la imagen del objeto amado (flechazo o encantamiento). Está fascinado por esa imagen.
RECUERDO: Rememoración feliz y/o desgarradora de un objeto, de un gesto, de una escena, vinculados al ser amado.
RESONANCIA: Modo fundamental de la subjetividad amorosa: una palabra, una imagen resuenan dolorosamente en la conciencia del sujeto.
SIGNOS: Ya sea que quiera probar su amor o que se esfuerce por descifrar si el otro lo ama, el sujeto amoroso no tiene a su disposición ningún sistema de signos seguros. “Lo único que me hace sufrir es la imposibilidad de probarte mi amor”. Impotencia del lenguaje, en el amor todo puede ser ambiguo.

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Vanguardias del siglo XX

“La irreverencia y la confrontación de las formas artísticas tradicionales son dos pilares del vanguardismo”

Marcel duchamp.

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(Imágenes de Jacek Yerka, pintor surrealista polaco contemporáneo)

El término “Vanguardias” proviene del lenguaje militar (francés: avant-garde) y hace referencia a la parte del ejército más adelantada. Con esta expresión se engloba a una serie de movimientos artísticos y culturales desarrollados en Europa y América a partir de las primeras décadas del siglo XX.

En un principio, la palabra “vanguardia” comenzó a utilizarse en Francia aplicada a la política entre los socialistas, en el sentido de minoría encargada de llevar adelante la revolución. Posteriormente se desarrolló el concepto entre los movimientos artísticos que se proponían romper con las convenciones estéticas vigentes.

En el terreno artístico es la primera línea de creación, la renovación radical de las formas y contenidos, las cuales confrontan con las tendencias anteriores.

Se manifiestan a través de varios movimientos que desde distintos planteamientos abordan la renovación del arte, con recursos que quiebran o distorsionan los sistemas más aceptados de representación en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura, música, etc.

ISMOS: corrientes, movimientos, tendencias innovadoras, especialmente en el pensamiento y en el arte.

“Sólo es vital el arte que encuentra sus propios elementos en el ambiente que lo cirrcunda” (Marientti)

M O V I M I E N T O S:

FUTURISMO: Movimiento artístico de comienzos del siglo XX que rechazó la estética tradicional e intento revalorar la vida contemporánea. En 1909 Filippo Marinetti creó el manifiesto futurista.
Los temas principales son la máquina y el movimiento. Se recurría a cualquier modo esxpresivo capaz de crear un verdadero arte de acción con el propósito de rejuvenecer y reconstruir la faz del mundo.

El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Superpuso acciones consecutivas, y, en arquitectura, desarrollaron la idea de una Ciudad Moderna (urbanismo), un nuevo mundo vertical y mecánico.
En 1914 se disuelven como grupo, algunos de sus integrantes se enrolaron en un batallón de voluntarios de acuerdo a su idea de “la guerra como higiene del mundo”.

DADAÍSMO: movimiento que abarca todos los géneros artísticos y es la expresión de una propuesta nihilista contra la cultura occidental, una revolución contra el arte convencional.
Fue fundado por Tristán Tzará en 1916, el nombre fue elegido al azar en un diccionario. Dadá significa caballito de madera. También podría hacer referencia la balbuceo de los niños en su etapa anterior al lenguaje.
El objetivo de este movimiento era expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento. Para esto recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios incomprensibles, absurdos e irracionales. Buscaban impactar o dejar perplejo al público para que este reconsiderara los valores estéticos establecidos. Utilizaban nuevos materiales (como deshechos) y nuevos métodos, como el azar y la espontaneidad.

CREACIONISMO: Movimiento basado en una teoría estética general. Vicente Huidobro, poeta chileno, fue el creador de este ismo, presentado en 1916. Habla del arte y sus etapas, para concluir que el imitativo de la realidad debe suplantarse por un arte creativo que sea capaz de superar al medio, de crear. Se basa en un poema indígena que en uno de sus versos dice: “Oh poeta, no cantes a la lluvia, haced llover”. Huidobro dirá: “oh poeta, no canteis a la rosa, acedla florecer en el poema”.
Es muy difícil llevar a la práctica los parámetros que supone el manifiesto creacionista.

ULTRAISMO: Movimiento poético de vanguardia. Surge en España en 1919 por incitación de Huidobro y como reacción al modernismo de Ruben Darío.
Sus principales postulados fueron:

  • Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
  • Tachadura de frases medianeras, nexos, adjetivos inútiles.
  • Abolición de ornamentos.
  • Síntesis de imágenes.

SURREALISMO: Movimiento iniciado en 1924 por André Breton, el cual lo define en su manifiesto como “automatismo psíquico puro” que intenta expresar el funcionamiento real del pensamiento. Es el único movimiento que presenta una base psicológica: las teorías de Freud.
La importancia del mundo del inconsciente y el poder revelador y transformador de los sueños conectan al surrealismo con el psicoanálisis. Se propuso romper con todo convencionalismo mental y artístico.
Destacaban el poder de la imaginación como parte del individuo capaz de generarle estados de felicidad mediante la creación de otras realidades.

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Informe: Narrativa del siglo XX

Para la realización del informe es necesario elegir otro cuento de Ray Bradbury diferente al trabajado en clase. Como propuesta, yo les dejé estos tres: La pradera, El otro pie y Marionetas S.A. (los tres están en biblioteca también). Los puntos a tener en cuenta son los siguientes:

1.- Breve introducción sobre Ciencia Ficción y Ray Bradbury.

2.- Argumento del cuento elegido.

3.- Análisis detallado de los personajes que aparecen en él.

4.- Aspectos y/o características del siglo XX presentes en el texto.

5.- Conclusión final: ¿Cuál es el mensaje que nos deja el cuento?

Las fechas de entrega son bastante diferentes entre los grupos ya que vamos en instancias diferentes.

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